Tuve miedo, no creí en mi y si: tuve miedo!
Los acontecimientos por la que uno vive se supone que deben volvernos seguros de nosotros mismos, pero admitiré que hoy dudé.
Contar toda la historia puede, de cierto modo, alentarme cuando algo similar me vuelva a ocurrir.
Alguna vez escuché que con la práctica se gana la experiencia y hoy lo confirmé.
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Al despertar estaba muy ansiosa, no pude dormir de tanto pensar en como seria mi performance, en qué cosas diría, si serían las adecuadas o no. Sentía un vacío en el estomago y una gran intranquilidad.
El reloj ndicó la hora esperada y partí ante lo que parecía el juicio final.
Llegué muy nerviosa tanto que estuve en el frontis del local simplemente observándolo mientras me repetía: tranquila que tu puedes... y es que esa parecía haberse convertido en la frase predilecta de todos los que me alentaban hasta el punto que me la creí.
Me armé de valor y entré echa un manojo de nervios, pero con una sonrisa en el rostro que ocultaba mi angustia.
Esperé en una salita junto con otro chico al cual le hablé para no pensar y hacer amena la espera. Al cabo de un rato mencionaron mi nombre y contesté con otra sonrisa mientras me decía: llegó el momento, toma coraje, respira y haz lo que tengas que hacer.
El jurado me dio 3 escenas distintas las cuales, con mucha imaginación, tuve que representar, ahora que lo pienso parecía un casting actoral o una presentación musical (aunque hubiera preferido cantar en ese instante).
Juro que fue difícil tratar de imaginar miles de caritas juveniles mirándome, pero la creatividad formada previamente me ayudo...o al menos eso quiero pensar.
Fatal! eso me dije. Me sentí pésima cuando dijeron: eso es todo, te llamamos. Salí del local casi corriendo y ni bien crucé la puerta dije: lo hice mal, todo mal. Se fue, la oportunidad se fue.
Prendí el mp3 (¡qué buen compañero puede llegar a ser!), tomé el carro y me fui a casa con una autoculpa, recriminándome y pensando: lo hice mal.
En un principio no quise saber nada del mundo, llamé a esas personas que me habían apoyado y les conté lo mal que me habían salido las cosas. Gracias a ustedes por querer levantarme y darme ánimos.
Me encerré en mi cuarto, como ya es usual en mi y traté de mantenerme ocupada para así no estar al pendiente de que los celulares sonaran....o no lo hicieran.
Lo acepto...en el fondo, muy en el fondo de mi, quería pretender que recibiría la llamada que alegraría el día. Creo que esas ilusiones nunca mueren hasta que en realidad las matan. Pero ahí volvía a aparecer la parte racional que arruinaba la esperanza y empezaba mi lamento.
Por último decidí mirar television y no pensar. Lo hice, pero lo peor era que todavía lo hacía... todavía pensaba!!!
------> and it's you and me and all of the people and I don't know why I can't kepp my eyes off of you <--------.....era el timbre de mi celular. Estaba sonando.
Pensé que era mi madre, pero no era su numero. Mi corazón se alarmó y mi mente decía: Por Favor, Por Favor!!
Contesté y era la llamada que esperaba. La llamada del día. La llamada perfecta. Creo que nunca esperé con tantas ansias una llamada, ni aquella llamada inesperada del 20/09. En ese momento eramos simplemente yo y el celular, y la voz al otro lado del auricular claro está.
Pasé la prueba y ahora me esperaban, con un lápiz y borrador en mano, para otra prueba. No importó saber de qué se trataría solamente agradecí de manera sobrada y colgué.
Salté, grité, corrí, abracé a mi empleada y no podía creerlo. Lo había hecho bien, ante sus ojos lo había hecho de maravilla. Aun no salia de mi asombro. Llamé a las almas que me animaron y recibí felicitaciones y una que otra putamedreada, pero valía la pena. Todo lo valía.
Volví a mi cuarto y dormí. Merecía hacerlo. Ya no había meaculpa y hasta, de manera inconsciente, me carajeaba por no haber confiado plenamente en mi.
Estoy soñando con los ojos abiertos. Me estoy dando ese derecho. De verdad deseo esto con gran pasión y pondré mi mejor empeño para que resulte favorablemente.
Es hora de dejar el miedo, los nervios y el constante "no puedo" en el bolsillo y hacer las cosas en las que soy buena.
"Eres capaz y lo sabes"...Gracias! porque lo grabaré en mi mente y siempre me lo repetiré.
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Hoy aprendí a confiar en mis habilidades, en toda mi experiencia adquirida en este largo camino de 4 años. Aprendí a creer que soy buena en lo que más me gusta hacer en la vida, no porque deba creerlo sino porque en realidad lo soy y aprendí que con un poco de suerte, fe en mi misma, tranquilidad y una sonrisa todo, absolutamente todo, se digiere mejor.
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