Porque ya es tiempo de dejarte en el pasado.
Creo que nunca podré olvidarme de ti pues los más de 2 años que viví a tu lado valieron la pena.
Si debo empezar a sincerar el corazón admitiré que te debo un eterno gracias. Gracias por mostrarme que soy mejor persona de lo que pensaba.
Es verdad que llegaste en un momento en el cual, quizá, no esperaba a nadie y llenaste ese vacío cruel que apenada mi soledad. Vale decir que con tu sonrisa iluminabas mi opacidad y lograbas enamorarme cada día más. Pero eso no bastó.
Me siento en la obligación de pedir perdón, tal vez a ti, a mi o a la vida, no lo sé, pero igual pido perdón por no haber sido sincera con ambos y vivir engañándonos vilmente. Perdón por habernos hecho creer en el mundo perfecto que pretendíamos vivir. La culpable pueda que sea yo y, si no es así, prefiero seguir echándome la culpa ya que con eso, tal vez, consigo sentirme mejor.
Hoy, a más de 30 días de tu partida, quiero de una vez poder liberarme. Quiero dejar en el pasado todo lo bueno y lo malo que se vivió y seguir en la búsqueda de mi anhelada felicidad que quizá la viva ahora o más adelante, sola o con otra persona, no lo sé, pero estoy dispuesta a seguir buscándola.
Es momento de vivir, tropezando y cayendo, pero sólo eso...vivir.
Ahora deseo dejar de ser cruel conmigo. Dejar de torturarme por aquellas cosas que marcaron mi vida para siempre. Deseo apartar aquellas sensaciones vacías que ataban mi ser y seguir...seguir prometiéndome un futuro ideal, perseguir mis sueños hasta cumplirlos y seguir soñando con un mañana que pronto se dará.
Gracias por los momentos, por tu sonrisa, por la vida que pretendías otorgarme, por los sueños, hoy truncados, que prometías realizarlos, por querer una vida a mi lado, por la paciencia, por el orgullo y la admiración, por aplaudir mis logros y consolar mis fracasos, por los besos, los abrazos y los mimos, por tu mirada pasiva, por las palabras tiernas, por tu compañía en los tiempos difíciles, por una rebelión que sé que la buscaste pero no se te otorgó, por tus cuidados y también por tus descuidos, por siempre tenerme presente y al mismo tiempo ausente, por tu egoísmo que nunca imitaré, pero sobre todo gracias por ese amor que me brindaste, pero que no alcanzó para mantenernos juntos.
Hoy me libero. Hoy deseo para ti una vida que mereces, un futuro que alcanzarás y la felicidad que ya no te puedo dar.
Porque ya eres mi pasado.
Creo que nunca podré olvidarme de ti pues los más de 2 años que viví a tu lado valieron la pena.
Si debo empezar a sincerar el corazón admitiré que te debo un eterno gracias. Gracias por mostrarme que soy mejor persona de lo que pensaba.
Es verdad que llegaste en un momento en el cual, quizá, no esperaba a nadie y llenaste ese vacío cruel que apenada mi soledad. Vale decir que con tu sonrisa iluminabas mi opacidad y lograbas enamorarme cada día más. Pero eso no bastó.
Me siento en la obligación de pedir perdón, tal vez a ti, a mi o a la vida, no lo sé, pero igual pido perdón por no haber sido sincera con ambos y vivir engañándonos vilmente. Perdón por habernos hecho creer en el mundo perfecto que pretendíamos vivir. La culpable pueda que sea yo y, si no es así, prefiero seguir echándome la culpa ya que con eso, tal vez, consigo sentirme mejor.
Hoy, a más de 30 días de tu partida, quiero de una vez poder liberarme. Quiero dejar en el pasado todo lo bueno y lo malo que se vivió y seguir en la búsqueda de mi anhelada felicidad que quizá la viva ahora o más adelante, sola o con otra persona, no lo sé, pero estoy dispuesta a seguir buscándola.
Es momento de vivir, tropezando y cayendo, pero sólo eso...vivir.
Ahora deseo dejar de ser cruel conmigo. Dejar de torturarme por aquellas cosas que marcaron mi vida para siempre. Deseo apartar aquellas sensaciones vacías que ataban mi ser y seguir...seguir prometiéndome un futuro ideal, perseguir mis sueños hasta cumplirlos y seguir soñando con un mañana que pronto se dará.
Gracias por los momentos, por tu sonrisa, por la vida que pretendías otorgarme, por los sueños, hoy truncados, que prometías realizarlos, por querer una vida a mi lado, por la paciencia, por el orgullo y la admiración, por aplaudir mis logros y consolar mis fracasos, por los besos, los abrazos y los mimos, por tu mirada pasiva, por las palabras tiernas, por tu compañía en los tiempos difíciles, por una rebelión que sé que la buscaste pero no se te otorgó, por tus cuidados y también por tus descuidos, por siempre tenerme presente y al mismo tiempo ausente, por tu egoísmo que nunca imitaré, pero sobre todo gracias por ese amor que me brindaste, pero que no alcanzó para mantenernos juntos.
Hoy me libero. Hoy deseo para ti una vida que mereces, un futuro que alcanzarás y la felicidad que ya no te puedo dar.
Porque ya eres mi pasado.


